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Crimen Organizado Asfixian a los Recolectores de Basura

  • Foto del escritor: Lenin Jancarlo Garrido Garcia
    Lenin Jancarlo Garrido Garcia
  • 16 ago 2024
  • 3 Min. de lectura

Por: Lenin García

16 de agosto de 2024


El servicio de recolección de basura es esencial para la salud pública y el bienestar de las comunidades, asegurando la limpieza de las calles y la correcta disposición de los residuos. Sin embargo, este servicio se encuentra actualmente bajo amenaza debido a la creciente influencia del crimen organizado, que ha logrado infiltrarse en varias áreas de la economía, incluida la recolección de basura.


Erick Bautista, un conductor de camión recolector, describe las dificultades a las que se enfrentan los trabajadores del sector. Según Bautista, cada semana deben pagar Q650 al crimen organizado, además de bonos adicionales en fechas especiales como Navidad o el inicio del ciclo escolar. Estos pagos, explica, deben hacerse en efectivo y puntualmente, ya que cualquier retraso puede llevar a amenazas contra la seguridad de los trabajadores. Bautista relata que "si nos atrasamos, los criminales no dudan en presentarse en nuestros lugares de trabajo y disparar contra los empleados", evidenciando el clima de inseguridad que rodea a este servicio.


(Fotografía extraída de la página del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales)


El problema no está limitado a una sola organización criminal. Bautista señala que “cada camión recolector debe pagar extorsiones a tres grupos distintos: la Mara 18, la MS, y al crimen organizado en general, sumando Q2,500 mensuales por camión. Estos pagos se identifican mediante símbolos visibles en los camiones: un círculo negro para la Mara 18 y la MS, y una carita para el crimen organizado, que funcionan como indicadores del control que ejercen estas mafias.”


La carga económica de estas extorsiones ha llevado a un aumento en el costo del servicio de recolección de basura, afectando a los usuarios finales. Bautista comenta que "cuando explicamos la razón detrás del incremento de precios, muchos ciudadanos responden que los maten a usted a mi me da igual", lo que refleja una falta de comprensión sobre la gravedad del problema.


Además, Bautista señala la falta de protección efectiva por parte del gobierno como un factor que agrava la situación. Aunque las autoridades han realizado requisas en puntos de cobro, las mafias rápidamente encuentran nuevos lugares para continuar con sus actividades. El miedo a represalias también disuade a los recolectores de denunciar estas prácticas.


Bautista advierte que, aunque muchos ciudadanos no perciben un impacto directo de estas extorsiones, el problema podría volverse insostenible. "Cuando el costo de la recolección de basura se vuelva insostenible debido al crimen organizado, será entonces cuando comprenderán la magnitud de este problema", concluye.


Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en lo que va del año se han registrado 9,112 casos de extorsión a nivel nacional.




Erick Bautista, un conductor de camión recolector, describe las dificultades a las que se enfrentan los trabajadores del sector. Según Bautista, cada semana deben pagar Q650 al crimen organizado, además de bonos adicionales en fechas especiales como Navidad o el inicio del ciclo escolar. Estos pagos, explica, deben hacerse en efectivo y puntualmente, ya que cualquier retraso puede llevar a amenazas contra la seguridad de los trabajadores. Bautista relata que "si nos atrasamos, los criminales no dudan en presentarse en nuestros lugares de trabajo y disparar contra los empleados", evidenciando el clima de inseguridad que rodea a este servicio.


El problema no está limitado a una sola organización criminal. Bautista señala que “cada camión recolector debe pagar extorsiones a tres grupos distintos: la Mara 18, la MS, y al crimen organizado en general, sumando Q2,500 mensuales por camión. Estos pagos se identifican mediante símbolos visibles en los camiones: un círculo negro para la Mara 18 y la MS, y una carita para el crimen organizado, que funcionan como indicadores del control que ejercen estas mafias.”


La carga económica de estas extorsiones ha llevado a un aumento en el costo del servicio de recolección de basura, afectando a los usuarios finales. Bautista comenta que "cuando explicamos la razón detrás del incremento de precios, muchos ciudadanos responden que los maten a usted a mi me da igual", lo que refleja una falta de comprensión sobre la gravedad del problema.


Además, Bautista señala la falta de protección efectiva por parte del gobierno como un factor que agrava la situación. Aunque las autoridades han realizado requisas en puntos de cobro, las mafias rápidamente encuentran nuevos lugares para continuar con sus actividades. El miedo a represalias también disuade a los recolectores de denunciar estas prácticas.


Bautista advierte que, aunque muchos ciudadanos no perciben un impacto directo de estas extorsiones, el problema podría volverse insostenible. "Cuando el costo de la recolección de basura se vuelva insostenible debido al crimen organizado, será entonces cuando comprenderán la magnitud de este problema", concluye.


Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en lo que va del año se han registrado 9,112 casos de extorsión a nivel nacional.



 
 
 

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