"Migré para Darle a Mi Mamá el Futuro que Mi Papá No Pudo Ver"
- AYLIN MISHEL SAZO QUINONEZ
- 16 nov 2024
- 3 Min. de lectura
Por: Aylin Sazo
La migración desde Guatemala hacia Estados Unidos continúa en niveles alarmantes en 2024. En los primeros seis meses del año, 45,823 guatemaltecos dejaron su tierra natal, un incremento significativo respecto a los 37,011 registrados en el mismo periodo de 2023, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Esto evidencia las condiciones socioeconómicas en las que viven millones de guatemaltecos y las circunstancias que obligan a familias enteras, jóvenes y adultos mayores a emprender un viaje lleno de incertidumbre en busca de mejores oportunidades.

(Imagen con fines ilustrativos)
Raíces del problema
La migración masiva de guatemaltecos tiene raíces profundas en la pobreza, la violencia y la falta de oportunidades. El Triángulo Norte de Centroamérica, que incluye a Guatemala, ha sido históricamente una región expulsora de migrantes.
El fenómeno no solo involucra a ciudadanos locales, sino que también convierte a Guatemala en un corredor para migrantes de otras nacionalidades que buscan alcanzar la frontera sur de Estados Unidos.
Los costos asociados a este viaje son exorbitantes. Contratar a un coyote puede costar entre $7,000 y $15,000, una suma que muchas familias reúnen mediante préstamos con altos intereses o hipotecando sus bienes. Sin embargo, los traficantes de personas ofrecen garantías dudosas, como múltiples intentos de cruzar la frontera en caso de fallar.
Un rostro detrás de las cifras
Esmeralda Magaña, una joven de 17 años, dejó su pueblo natal, Valle Nuevo, impulsada por el dolor y la desesperación. Su padre, Wilson, había sido asesinado a sangre fría por un sicario a sueldo, en una tierra donde el narcotráfico se había convertido en una opción rápida para ganar dinero. En medio de su duelo, Esmeralda tomó la decisión de migrar a los Estados Unidos y convertirse en el pilar de su madre y sus hermanos menores.
Esmeralda decidió emprender el viaje "mojada," pagando los servicios de un coyote, confiada en que ese viaje no podría ser más doloroso que la pérdida de su padre. Desde el principio, enfrentó hambre y sed mientras viajaba en condiciones infrahumanas. “Que lo trasladen a uno en furgones es lo más duro… nos encierran,sin agua y comida. Pasamos ahí 17 horas. "Solo es Dios con uno”.
Las condiciones del viaje eran asfixiantes, sin ventilación. Sus compañeros, exhaustos y deshidratados, caían inconscientes uno tras otro. Uno de ellos se desmayó ocho veces en el trayecto.
Durante el viaje, la vulnerabilidad de ser mujer también puso a prueba su fortaleza. Logró escapar de la amenaza de abuso de unos policías que interceptaron el grupo.“Quienes escogían a las mujeres a las que abusarían si estas les gustaban.”
El coyote le había prometido llevarla a suelo estadounidense junto con otros once descendientes de Valle Nuevo. Para cubrir el costo total del viaje, Esmeralda había dado un adelanto de Q50 mil, aunque aún debía Q150 mil más. Después de dos meses sin comunicación con su familia, una prima la llevó a su apartamento. Actualmente trabaja dos jornadas laborales pintando casas, enviando lo que gana a su mamá y hermanos.
Cifras alarmantes de deportación
En lo que va del año, Estados Unidos y México han deportado a 68,121 guatemaltecos, incluidos 2,251 menores de edad no acompañados, según el Instituto Guatemalteco de Migración. Estas cifras ya superan las 79,697 deportaciones registradas en 2023.
La mayoría de los migrantes retornados enfrentan un escenario desolador: sin empleo, con deudas elevadas por los costos del viaje y sin las condiciones necesarias para reintegrarse a la sociedad. La reciente victoria del candidato republicano en las elecciones presidenciales estadounidenses ha generado incertidumbre sobre el futuro de los migrantes en suelo norteamericano, ya que prometió endurecer las políticas de deportación.
Guatemala tiene el potencial de ser tierra de oportunidades. Y que los guatemaltecos no tomen esta decisión de migrar como lo hizo Esmeralda que. “Lo quería era darle un futuro mejor a mi familia y hermanos, situación que mi papá no pudo ver,” comento Esmeralda Magaña.

(Imagen con fines ilustrativos)



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