Lago Petén Itzá un desafío para la sostenibilidad ambiental en Guatemala
- MILVIA ADALID LÓPEZ VÁSQUEZ
- 16 nov 2024
- 3 Min. de lectura
Por: Milvia López
El Lago Petén Itzá, uno de los cuerpos de agua más importantes de Guatemala, con una extensión de aproximadamente 99 kilómetros cuadrados y un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Ha estado atravesando una situación crítica en los últimos años. Las autoridades han emitido señales de alerta sobre su nivel de agua y los efectos que esto podría tener no solo sobre el ecosistema acuático, sino también sobre las comunidades que dependen de sus recursos.

Foto: Redes Sociales
El nivel del lago es de 3.63 metros, este aumento reciente representa el más alto registrado oficialmente por el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) en comparación con los datos de las últimas dos décadas. En períodos anteriores, al parecer han ocurrido crecidas más grandes, especialmente entre 1938 y 1943, o en ciertos períodos de 1960 y 1985, y quizás entre 1991 y 1993.
Un Sistema Fragilizado
La cuenca del Lago Petén Itzá abarca un área de aproximadamente 2,300 km², que incluye zonas forestales, comunidades rurales y áreas protegidas como la Reserva de la Biosfera Maya. Este sistema es crucial para la regulación del ciclo del agua, la protección de la biodiversidad y la provisión de servicios ecosistémicos como la purificación del agua y la captura de carbono.
El informe del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), indica que la cuenca está siendo afectada por la deforestación masiva, la expansión de la frontera agrícola y la contaminación de las aguas, particularmente por el uso indiscriminado de pesticidas y fertilizantes.
Las principales causas de la contaminación son la descarga de aguas residuales al lago, la agricultura y el pastoreo de animales en la cuenca. Los niveles de nutrientes indican que el lago Petén Itzá presenta niveles que corresponden a un estado eutrófico, lo cual es confirmado por la presencia de organismos pertenecientes a géneros de fitoplancton indicadores de eutrofización.
El análisis global de la contaminación indica que el agua del lago no es apta para consumo humano ni para propósitos recreativos, representando un riesgo para la salud humana por los altos niveles de contaminación bacteriológica. Los niveles de metales tóxicos encontrados en sedimentos no son elevados, sin embargo, la fracción biodisponible de metales tóxicos es elevada con respecto al contenido total. Como posibles soluciones para la disminución de la contaminación en el lago Petén Itzá.
Desafíos Persistentes
El cambio climático es un factor que complica aún más la conservación de la cuenca. El aumento de las temperaturas, la variabilidad en las precipitaciones y los fenómenos climáticos extremos están afectando tanto la calidad del agua como la biodiversidad en la región.
Insivumeh alerta sobre los riesgos derivados de estos cambios, que incluyen la mayor frecuencia de sequías y la alteración de los ciclos hidrológicos. En declaraciones oficiales, el Insivumeh ha destacado la necesidad de fortalecer las políticas de gestión del agua y de adaptación al cambio climático en las regiones más vulnerables.
Iniciativas de Protección y Gestión
Decreto 28-2024 Ley de Protección de la cuenca del lago Petén Itzá, con la que se crea la Autoridad para el Manejo y Desarrollo Sostenible, fortalece las medidas para proteger los recursos del lago y su entorno.
El Consejo Administrativo y Comité Técnico Asesor de la Autoridad para el Manejo y Desarrollo Sostenible de la Cuenca del Lago Petén Itzá (AMPI) es una entidad que tiene a su cargo la protección ambiental de la cuenca del lago Petén Itzá y realiza trabajo coordinado con las municipalidades de la zona para su conservación.
AMPI también busca integrar a las comunidades en el proceso de gestión del lago, brindando educación ambiental y fomentando el turismo sostenible como una alternativa económica viable para las familias locales.
Además, es financiado en parte por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ha promovido el uso eficiente del agua y la creación de un sistema de monitoreo ambiental. Según un informe de la unidad del MARN, los primeros resultados de estas acciones han sido positivos, con una disminución de la contaminación en ciertas zonas del lago y un aumento en la cobertura forestal de las áreas adyacentes.



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