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Educación y bullying: La respuesta pendiente del Ministerio ante un problema en aumento

  • Foto del escritor: Lenin Jancarlo Garrido Garcia
    Lenin Jancarlo Garrido Garcia
  • 23 oct 2024
  • 3 Min. de lectura

Por: Lenin Garrido


El bullying en Guatemala se ha convertido en un desafío urgente en el entorno escolar, afectando negativamente el desarrollo académico y emocional de miles de estudiantes. A pesar de que las autoridades educativas reconocen la gravedad del problema, los esfuerzos para mitigar sus efectos aún parecen insuficientes.


El acoso escolar, conocido como bullying, es una realidad en las escuelas guatemaltecas que afecta el rendimiento académico de los estudiantes. Según informes recientes, el bullying contribuye significativamente a la deserción escolar y al bajo rendimiento en el país. Además, las víctimas suelen experimentar ansiedad, miedo y aislamiento, lo que limita su capacidad para concentrarse y participar activamente en las actividades escolares.


Margarita Solís, maestra de primaria con más de 15 años de experiencia, comenta:"En mis años de docencia, he visto cómo el bullying destruye la confianza y motivación de los estudiantes. Un niño o niña que se siente acosado rara vez se atreve a participar en clase o hacer preguntas, lo que impacta directamente en su rendimiento. Es triste ver cómo muchos alumnos optan por faltar a la escuela para evitar el acoso."


El bullying crea un ciclo negativo que impacta directamente en el rendimiento escolar. La desmotivación, la falta de interés en el aprendizaje y la baja autoestima son algunas de las consecuencias que los maestros observan día a día en el aula. Según Solís, esto no solo afecta a la víctima, sino que también altera el ambiente escolar completo, ya que la dinámica de aprendizaje se ve afectada por el temor y la tensión en el aula. "He tenido estudiantes que, al ser víctimas de bullying, se retraen y se niegan a participar en actividades grupales," explica Solís, quien también destaca la falta de recursos para lidiar adecuadamente con estos casos dentro de la institución.


Además, Solís menciona un aspecto preocupante que complica la intervención efectiva: "Hay veces que llamamos a los padres para indicarles que sus hijos están haciendo bullying a otros, y en lugar de tratar el problema con sus hijos, se molestan con la institución y afirman que sus hijos no son así." Esta falta de apoyo de algunos padres hace que el problema sea más difícil de abordar desde las escuelas.


La organización internacional Bullying Sin Fronteras reporta que cada año hay 200 mil homicidios o inducciones al suicidio por acoso escolar y ubica a Guatemala en la posición 29 de 30 países con más casos, según sus reportes con 21 mil 500 incidentes anuales. El país no posee estadísticas oficiales y entidades como la Procuraduría de los Derechos Humanos guardan silencio cuando se consulta sobre el tema, lo que demuestra la falta de datos y la limitada respuesta institucional.


Un estudio del 2011 del Ministerio de Educación (MINEDUC), elaborado por Gálvez-Sobral, donde participaron 18 mil 780 estudiantes de 933 centros oficiales, concluyó que un 34% de los estudiantes se reportaron como víctimas de acoso escolar, siendo la incidencia mayor en niños que en niñas. 


(Fotografía extraída de UDEP)


Consecuencias del Bullying en la Salud Mental

Laura Mota, psicóloga especializada en el desarrollo infantil y juvenil, destaca que las repercusiones del bullying van más allá de las calificaciones escolares:"El bullying deja cicatrices emocionales profundas en los estudiantes. El constante acoso puede generar problemas de autoestima, ansiedad, y hasta depresión. Los niños y adolescentes que sufren bullying suelen desarrollar un miedo constante al entorno escolar, lo que obstaculiza su capacidad para aprender y relacionarse con sus compañeros," afirma Mota.


En casos extremos, el bullying puede llevar a consecuencias mucho más graves como la autolesión y los pensamientos suicidas. La falta de apoyo institucional y familiar agrava la situación, ya que muchos estudiantes no encuentran un espacio seguro para expresar lo que están viviendo.


Aunque el Ministerio de Educación en Guatemala ha implementado algunas campañas de concienciación sobre el bullying, muchas comunidades educativas consideran que estas acciones no son suficientes para abordar la magnitud del problema. Margarita Solís critica la falta de recursos específicos para la formación de maestros en manejo de conflictos y la ausencia de protocolos claros para la intervención en casos de bullying:"Nos dicen que debemos ser tolerantes y atentos, pero no nos brindan las herramientas necesarias para actuar cuando detectamos un caso de acoso," lamenta Solís.


Por su parte, Laura Mota subraya la necesidad de incluir programas de salud mental y bienestar emocional en el currículo escolar. Para ella, es fundamental que las autoridades educativas tomen medidas preventivas y no solo actúen cuando el problema ya ha tenido repercusiones graves: "La educación emocional es clave para que los niños desarrollen habilidades de empatía, manejo de emociones y resolución de conflictos. Si no educamos a nuestros estudiantes en estos temas, el bullying seguirá siendo un problema crónico en las escuelas," concluye Mota.

 
 
 

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