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Esperanza para el Lago de Amatitlán: 41 Mil Metros Cúbicos de Desechos Eliminados

  • Foto del escritor: Lenin Jancarlo Garrido Garcia
    Lenin Jancarlo Garrido Garcia
  • 17 oct 2024
  • 3 Min. de lectura

Por: Lenin Garrido


El lago de Amatitlán, una de las principales fuentes de biodiversidad y atractivo turístico de Guatemala, avanza en su recuperación tras la extracción de más de 41 mil metros cúbicos de residuos y plantas acuáticas en lo que va de 2024, según datos de la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca y del Lago de Amatitlán (AMSA).


Las labores de limpieza se han llevado a cabo en 32 puntos del lago, incluyendo la desembocadura del río Villalobos, una de las mayores fuentes de contaminación. Este esfuerzo no solo ha involucrado al personal de planta de AMSA, sino también a voluntarios que participan en jornadas periódicas, con la próxima programada para octubre.

Karen Velázquez, licenciada en Ingeniería Ambiental con énfasis en Gestión, comenta: “Aunque la extracción de residuos muestra avances notables, es necesario que las autoridades trabajen en campañas permanentes de educación ambiental. Sin este componente, el impacto de estas acciones será temporal, ya que la contaminación seguirá llegando al lago.”


Los residuos recolectados provienen principalmente de la capital y de municipios como San Miguel Petapa, Villa Canales, Villa Nueva y Amatitlán, así como de basureros ilegales. En su mayoría, los desechos incluyen plástico, piedra pómez, madera y plantas acuáticas.


AMSA ha instalado una barda de contención de 2,000 metros en el río Villalobos. Esta barrera fue construida con envases PET reciclados por el mismo personal de la institución, con el propósito de frenar el paso de desechos hacia el lago y facilitar su extracción. La maquinaria pesada trabaja junto con este sistema para remover los residuos acumulados.

(Fotografía extraída de la página oficial de facebook de AMSA)


El lago de Amatitlán enfrenta un panorama ecológico complejo, ya que recibe contaminación de millones de habitantes. Sin embargo, los esfuerzos de limpieza buscan proteger la biodiversidad del lago, incluyendo especies endémicas como los pupos y ciricas, así como otras introducidas, como la mojarra negra, la tilapia y el guapote.


AMSA también realiza monitoreos periódicos de la calidad del agua en los ríos y afluentes que desembocan en el lago, con el fin de detectar las fuentes de contaminación y establecer medidas correctivas.


Julio fue uno de los meses más productivos, con la extracción de 11,933 metros cúbicos de residuos, lo que representa el 28.8% del total acumulado en 2024. Agosto no se quedó atrás, con 10,372 metros cúbicos recolectados, es decir, el 25.1% del total del año.

Velázquez agrega: “Este tipo de intervenciones deben ser complementadas con acciones de prevención en las áreas urbanas. Reducir la basura en los ríos que alimentan el lago es esencial para evitar que se convierta en un ciclo sin fin de contaminación y limpieza.”


(Fotografía extraída de la página oficial de facebook de AMSA)


Un reto aún vigente

A pesar de los avances, la tarea no es sencilla. La basura que llega al lago sigue siendo un reflejo de la falta de conciencia de los habitantes, quienes arrojan residuos en calles, barrancos y ríos como el Villalobos, Pampumay, Pinula y Frutal, entre otros. Esto hace que la limpieza sea un trabajo constante y desafiante.


Con la extracción de 41 mil metros cúbicos de residuos hasta ahora, AMSA demuestra que la colaboración entre instituciones y ciudadanos es clave para la recuperación del lago. Sin embargo, solo un cambio en los hábitos de las comunidades que contribuyen a la contaminación garantizará una solución sostenible a largo plazo.




 
 
 

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