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Las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) en las Mujeres de Guatemala: Una Realidad Persistente y Desafiante

  • Foto del escritor: AYLIN MISHEL SAZO QUINONEZ
    AYLIN MISHEL SAZO QUINONEZ
  • 11 may 2024
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 13 may 2024

Por: Aylin Sazo

Mayo del 2024

 

Las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) continúan siendo un problema de salud pública significativo en Guatemala, son causadas por agentes infecciosos de diversos tipos como son: los virus, las bacterias, hongos y parásitos.

El denominador común de estas enfermedades infecciosas causadas por diferentes tipos de microorganismos es que se transmiten durante las relaciones sexuales. 


(Imagen de referencia)


Según las últimas estimaciones de la OMS, aproximadamente 38 millones de personas sexualmente activas de 15 a 49 años de edad tienen una ETS fácilmente curable (Clamidiagonorreasífilis y/o tricomoniasis). Las ETS pueden tienen consecuencias para la salud, incluidos síntomas en los genitales, complicaciones durante el embarazo, infertilidad, aumento en la probabilidad de transmisión del VIH y efectos psicosociales.


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cada día, más de un millón de personas contraen una infección de este tipo, de acuerdo con las cifras de la entidad se estima que, en 2020, hubo 374 millones de nuevas infecciones de alguna de las cuatro curables.


(imagen extraída del sitio de la OMS)


Las enfermedades de transmisión sexual (ETS afectan tanto a hombres como a mujeres, pero hay razones por las cuales las mujeres pueden experimentar impactos particulares:


Biología y anatomía: La anatomía femenina puede hacer que las mujeres sean más susceptibles a algunas ETS. Por ejemplo, las mujeres tienen una mayor área de membranas mucosas expuestas en sus órganos reproductivos, lo que aumenta las posibilidades de infección.


Asintomático o síntomas menos evidentes: Algunas ETS pueden presentar síntomas menos evidentes en las mujeres o incluso ser asintomáticas, lo que puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento.


Complicaciones de salud reproductiva: Algunas ETS no tratadas pueden tener consecuencias más graves para la salud reproductiva de las mujeres, como enfermedad inflamatoria pélvica, que puede provocar infertilidad o embarazos ectópicos.

Estigma cultural y acceso a la atención médica: En algunas culturas, existe un estigma asociado con las ETS que puede dificultar que las mujeres busquen atención médica. Además, pueden enfrentar barreras adicionales para acceder a la atención médica debido a factores socioeconómicos.


La OMS estima que cada año, aproximadamente 357 millones de mujeres contraen alguna de estas cuatro enfermedades de transmisión sexual: sífilis, gonorrea, clamidiasis y tricomoniasis.


La gonorrea y la clamidiasis, dos de las ETS más comunes, pueden llevar a complicaciones graves como la enfermedad inflamatoria pélvica, problemas en el embarazo e infertilidad. Inicialmente, estas infecciones pueden ser asintomáticas, pero luego pueden manifestarse con síntomas como secreción vaginal, dolor al orinar y sangrado vaginal.

La sífilis, por otro lado, presenta síntomas distintos, incluyendo la aparición de una llaga indolora seguida de un sarpullido característico en las palmas de las manos y los pies. Sin tratamiento, puede provocar complicaciones graves como problemas cardíacos y neurológicos.


La tricomoniasis, causada por un parásito, se caracteriza por síntomas como secreción vaginal, dolor durante las relaciones sexuales y ardor al orinar. Aunque se puede tratar con antibióticos, puede reaparecer después de tres meses, por lo que es esencial que tanto la persona infectada como su(s) pareja(s) reciban tratamiento.


La hepatitis B, una infección viral del hígado, puede causar complicaciones graves como insuficiencia hepática, cáncer de hígado y cirrosis. Aunque existe una vacuna preventiva, una vez infectada, no tiene cura. Se transmite principalmente por contacto con sangre, semen y otros fluidos corporales infectados.


El virus del herpes simple tipo 2, que afecta a más de 500 millones de mujeres en todo el mundo, provoca úlceras genitales o anales y puede aumentar el riesgo de contraer VIH. Aunque no tiene cura, los antivirales pueden reducir los síntomas.


El VIH, que debilita el sistema inmunológico y puede llevar a una serie de complicaciones graves, se transmite por vía sexual, por compartir agujas y de madre a hijo durante el embarazo o el parto. Aunque no tiene cura.


El virus del papiloma humano (VPH) es responsable de una gran cantidad de casos de cáncer cervicouterino y otras formas de cáncer genital.


Estos son los síntomas de ETS más frecuentes en mujeres, según el ginecólogo José García.

 

  • Escozor, picor, ardor o sensación de comezón en la vulva y vagina. Estos síntomas pueden presentarse sin relación con una ETS como sucede en las dermatitis de la vulva.


  • Flujo vaginal anormal que puede ser muy abundante, con mal olor, coloración anormal (amarillo, verdoso, sanguinolento), etc.


  • Flujo con muy mal olor, similar a huevo o pescado podrido. Se presenta con frecuencia en una ETS llamada vaginosis bacteriana (infección en la vagina por varias bacterias).


  • Dolor pélvico o en la parte baja del abdomen por infección, que afecta a órganos genitales internos o pélvicos.


  • Dolor o sangrado al tener la relación sexual, dispareunia o coitorragias.


  • Dolor con la micción o después de ella.


  • Sangrado vaginal muy abundante con la regla o pérdidas sanguíneas entre las reglas.


  • Lesiones en la piel y mucosas de la vulva y vagina. Las más comunes son: vesículas, verrugas, manchas y ulceras en los genitales externos.

En algunos casos, pueden experimentarse síntomas más generales de ETS, como cansancio, fiebre, manchas en la piel, dolores musculares y articulares, y dolores de cabeza. Es fundamental tener en cuenta que, durante el embarazo, el parto o la lactancia, una mujer infectada sin conocimiento o tratamiento puede transmitir la infección al bebé, ya sea durante el embarazo, el parto o la lactancia materna. Tanto la sangre como la leche materna pueden contener bacterias, virus o parásitos, lo que podría causar enfermedades al bebé.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha promovido el Manejo Sindrómico de las ITS como una estrategia que busca lograr un tratamiento eficaz, accesible, seguro y adaptable a las condiciones regionales, además de ser económico y reducir la automedicación. Este enfoque permite la consejería de los pacientes y un uso racional de los recursos, contribuyendo a que los pacientes con ETS recuperen la confianza en los servicios de salud y alcancen sus expectativas. Este modelo fue adoptado por el Ministerio de Salud de Guatemala desde el año 2000 en su Guía de Atención de las ETS.

(Imagen extraída de: programavihguatemala.combiblioteca)


El manejo sindrómico de los casos permite a todos los proveedores de atención médica de primera línea diagnosticar y tratar los síndromes de ETS en la primera consulta, lo que ayuda a prevenir una mayor propagación en áreas donde no se dispone de un diagnóstico etiológico. Además, este manejo incluye la educación sobre salud del paciente, el manejo de las parejas y la provisión de preservativos y lubricantes.


El tratamiento basado en este enfoque se selecciona para cubrir los patógenos principales causantes de los síndromes en una zona geográfica específica. Se realiza un análisis de laboratorio de los síndromes y se determinan los patrones para guiar estas decisiones. Realizando un seguimiento periódico de los síndromes para asegurar la efectividad continua de los tratamientos y para monitorear la posible aparición de resistencia a los antimicrobianos.


En Guatemala, el Ministerio de Salud está llevando a cabo un programa piloto de profilaxis sexual que incluye tres componentes: consejería mejorada, actualización del manejo sindrómico y una distribución gratuita de condones para satisfacer la demanda de trabajadoras sexuales que asisten a los centros de salud en varias zonas.


El objetivo de estas iniciativas de promoción y prevención en las comunidades es permitir que las personas y específicamente las mujeres mejoren su bienestar y tengan un mayor control sobre su salud. Esto implica crear condiciones, capacidades y recursos que les permitan mejorar los factores que influyen en su salud, aumentar la calidad de vida y reducir las disparidades. Este enfoque rendirá frutos a través de diversas acciones, como la formulación de políticas públicas, la creación de entornos saludables, el fortalecimiento de la participación comunitaria, la promoción de comportamientos saludables y la mejora de los servicios de salud.

La promoción de la salud requiere un enfoque intersectorial que movilice a la sociedad para transformar las condiciones que afectan la salud, incluyendo actividades de información, educación, capacitación y comunicación para promover estilos de vida saludables y el control de enfermedades. También centrar las medidas para la protección y detección temprana de enfermedades, identificando y derivando a las personas hacia acciones preventivas.

 



 

 

 

 

 

 

 
 
 

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