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Luisa Córdova: “Pasos agigantados desvanecidos para Guatemala”

  • Foto del escritor: Oneida Alejandra Tista Cortez
    Oneida Alejandra Tista Cortez
  • 23 abr 2024
  • 3 Min. de lectura

Foto: iStock


Luisa Antonieta Córdova un sábado 5 de septiembre de 2009 en Estados Unidos, con tan solo 20 años de edad, paseando las calles de la ciudad de New York, bajo el régimen de ese entonces presidente Barack Obama, quien tenia el récord con más extradiciones.

Y ella sin un dólar en el bolsillo y con mucho frio, hambre y miedo, caminaba sin rumbo.

 

La falta de oportunidades laborales causo que Luisa buscara una mejor oportunidad fuera de Guatemala, y emprendió un viaje hacia Estados Unidos, pero sin tener idea de lo difícil que sería ya que dicho presidente ya tenía un promedio de 2 o 3 millones de deportados. Y Con apenas dos meses de a ver pasado la tormenta del niño, el país aun se encontraba restaurando muchos sistemas. Personas de países de América Latina han enfrentado condiciones sociales, políticas y económicas que los han llevado a dejar sus países de origen buscando una mejor vida. Y ella no fue la excepción buscaba darle una buena vida a su madre y hermanitos, esto nos conlleva a observar que la migración trasnacional es resultado de elementos estructurales, más allá del deseo de migrar. 

 

Pero nos enfocamos en la vida de Luisa como migrante indocumentada. Ella cuenta sobre el miedo e incertidumbre constantes de ser detenida por autoridades migratorias mientras trabajaba. Además, cuenta una de muchas anécdotas de abuso, aunque es muy común entre migrantes indocumentados, cómo fue víctima de robo de salario junto con una persona que conoció al trabajar en Estados Unidos y que estaba en las mismas condiciones. También narra cómo durante una semana fueron a limpiar una casa con la promesa de recibir su pago al terminar el trabajo, pero al llegar a la casa el último día, el dueño, con quien habían trabajado toda la semana, les dijo que no sabía quiénes eran y que abandonaran su propiedad o llamaría a las autoridades.


Foto: Luisa (2012) se coloca de esta manera por seguridad de identidad.

-       Realmente el sueño americano es eso, un sueño que conlleva el riesgo no solo de ser expulsadas de otro país al cual me costó llegar, sino que también podía llegar a caer en manos de mafias que las explotaban sexualmente. En otras palabras, víctima de la trata de personas, o ingresar en carteles y grupos peligrosos, y era eso o morir, no solo tú sino toda tu familia. – Comenta con la voz entre quebrada, al recordar lo que muchas personas han pasado, y que por suerte o fe en su religión no lo vivió.

 

Ella nos brinda este relato que no sufrió, pero si varias personas que conoció en su estadía por el país y que realmente son historias que la aterrorizaban, ya que cada día allá era como supervivencia en Jumanji. Pasó un año y conoció a un resistente estadounidense el cual su origen era mexicano, se enamoró de ella, y se casaron.

 

-       Siempre pensé que me tendría que casarme por la necesidad de la documentación y sin amor, siendo yo una persona tan romántica, soñando con un amor de película, pero realmente la vida me premio. Mi esposo es un hombre maravilloso, el cual siempre me apoyó y protegió.

 

Actualmente vive en Estados Unidos con su esposo e hijo. Pero jamás olvidó a su familia de origen y aunque quiso llevarlos, ellos prefirieron quedarse en Guatemala, por lo que ella decidió apoyarlos y colocar una ferretería en la cual ellos la trabajaran y con eso no tuvieran carencias.

 

El caso de ella ha sido de los cuales tienen un final satisfactorio, cumplió sus objetivos, pero lamentablemente no todos lo logran y tienen desenlaces catastróficos, con las muertes mas tristes e imaginables, o bien los regresan a sus países peores, con mas deudas de las que tenían y sin empleo, regresando a la realidad alterada.

 
 
 

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