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Pedro Dávila: "No podemos pretender que un presupuesto sea el mismo durante muchos años"

  • Foto del escritor: Lenin Jancarlo Garrido Garcia
    Lenin Jancarlo Garrido Garcia
  • 13 mar 2024
  • 7 Min. de lectura

Por: Lenin Jancarlo Garrido García


13 de marzo de 2024


El pasado 13 de febrero, UNAERC envió un comunicado a través de su página oficial de Facebook, informando sobre las faltas de abastecimiento, esto debido a las deudas que tenía con 3 instituciones, en la cual una de ellas, que era la Fundación Amor a la Misma, se le debían millones de Q14,000,000, la cual, por la acumulación de la deuda, dejó de brindar el apoyo de las diálisis a las pacientes de UNAERC. La fundación se pronunció indicando: “Somos una entidad privada no lucrativa”.


A causa de los problemas financieros de la Unidad Nacional de Atención al Enfermo Renal Crónico, se vieron afectados más de 7,000 pacientes inscritos que no pueden ser atendidos por la falta de equipo y la escasez de kits de hemodiálisis. 


El Doctor Pedro Dávila, director médico de UNAERC, indica que las causas que formaron esta crisis se deben a la forma en que fue asignado el presupuesto, y que considera que no se puede pretender que el presupuesto sea el mismo cada año, esto debido a la creciente demanda e incremento de pacientes en los últimos años en las instituciones.


También señaló que solo en el año 2023 recibimos a 2,980 pacientes nuevos.

(Foto: Extraida de Doctorisy)


¿Cuáles cree que fueron las causas que llevaron a que UNAERC tuviera esta crisis financiera?


La principal causa es la forma en la que se asigna el presupuesto a la UNAERC. El presupuesto se asigna en el Presupuesto General por medio del Congreso y es a través del Ministerio de Salud Pública que se otorga este financiamiento a la UNAERC. Lo que ocurre es que año con año existe un proceso burocrático en la firma de convenio, la ordenación del Ministerio de Salud Pública y la legalización de ese convenio. Posteriormente, se comienzan los desembolsos del monto asignado, lo cual generalmente ocurre en los primeros tres meses del año. Por lo tanto, el primer aporte a la unidad se otorga en marzo. Tenemos tres meses en los cuales, obviamente, hay deficiencia en el tema del presupuesto.


Otro punto importante es el crecimiento en la demanda de parte de los pacientes de terapia circunstancia. Desde 1997, cuando comenzamos con 40 pacientes en el programa de diálisis peritoneal, hemos registrado un poco más de 7,700 pacientes en los distintos programas. 3,200 están en diálisis peritoneal, 3,200 en hemodiálisis y el resto están en un programa conocido como previálisis, que es la atención de la enfermedad renal crónica avanzada y requiere únicamente medicamentos.


El crecimiento del número de pacientes y el incremento de las demandas hacen que año con año el presupuesto de la UNAERC en su siguiente. Afortunadamente, esto lo han entendido tanto en el Congreso como en el Ministerio de Salud y para este año viene elevado precisamente de las crisis. Al final, todas las crisis son oportunidades de mejora. Probablemente contemos con un presupuesto más amplio para ese año y esperamos que a partir de ahora, lejos de evitar este tipo de crisis, podamos también cumplir con el tema de ofrecer la cobertura necesaria.



¿De qué manera impacta el presupuesto insuficiente al personal médico?  


Al final, el personal médico en toda institución de salud es quien está cara a cara con el paciente. Cuando estás frente a un paciente, este no está ni debería estar preocupado por la razón por la cual el médico no puede ofrecerle el tratamiento que necesita. Simplemente, lo que experimenta el paciente es no recibir su tratamiento adecuado.


Definitivamente, la motivación laboral no solo se determina por el ambiente de trabajo y la compensación económica, sino también por disponer de las herramientas necesarias para realizar su labor sin problemas. En la UNAERC, por ejemplo, en el tema de la hemodiálisis, tenemos alrededor de 600 pacientes a quienes no podemos asignarles máquinas. Esto también depende de la ubicación geográfica del paciente, ya que muchos vienen del interior, lo que dificulta que puedan acudir a sus tratamientos como es debido. Esta es una situación del paciente, pero también para el personal médico, el hecho de indicar que no hay una máquina disponible afecta su motivación laboral.


Creo que esto sí tiene un impacto en el personal de salud, pero estamos conscientes de que lo más importante es el impacto que tiene en el paciente y que este reciba su tratamiento adecuado.



¿Qué estrategias estaban implementando para evitar la interrupción de los servicios de diálisis y hemodiálisis?


Básicamente, la UNAERC, pensando precisamente en el hecho de que muchos pacientes viajan desde el interior, ha intentado desconcentrar sus servicios en los últimos años.


En 2014 por ejemplo, se inauguró una sede en el Escuintla, que es una sede de hemodiálisis. En 2016, en el progreso Jutiapa, en 2020 en Retalhuleu y el año pasado, en 2023, se abrió otra sede en Villa Nueva.


El objetivo es acercar el tratamiento a los pacientes. Por supuesto, estas son unidades específicamente de hemodiálisis, pero también abrimos hace aproximadamente un mes en Jalapa la primera sede regional, que consideramos importante también por la forma en que se brinda este tratamiento. 


La crisis comenzó el martes 13 de febrero. Básicamente, fue el miércoles, jueves y viernes de esa semana en los que no pudimos brindar un servicio en la sede central. Durante esos días, enviaron a los pacientes a las sedes de Escuintla y Villa Nueva. Se implementó un cuarto turno de trabajo, llamado habitualmente por nosotros "todos trabajamos tres turnos", desde las 6 de la mañana hasta las 8 de la noche. 


Pero en esta sede se abrió el cuarto turno, que es desde las ocho de la noche prácticamente hasta la media noche. De esta manera, logramos suplir, por así decirlo, la falta de hemodiálisis en la sede central.



¿Cómo afecta la falta de medicamentos y equipos médicos a la calidad de vida y el tratamiento de los pacientes con enfermedades renales?


Cuando hablamos de enfermedad renal crónica, nos referimos a una lesión estructural a nivel de los riñones, lo que condiciona el deterioro progresivo de la función renal hasta llegar al punto en el que se pierde completamente esa función.


Al igual que otros órganos como el hígado, cerebro o corazón, una persona sin funcionamiento de los riñones no puede vivir, ¿de acuerdo? Entonces, una persona con enfermedad renal crónica está comprometida en su vida. Además, se generan una serie de complicaciones adicionales como presión alta, anemia, alteración en el metabolismo del calcio, entre otras morbilidades que afectan la calidad de vida del paciente.


Cuando el paciente llega al estadio 5 de la enfermedad, que es cuando la función de los riñones está por debajo de un 15%, en ese momento se requiere en buena parte de estos pacientes el inicio de terapias sustitutivas, como hemodiálisis, diálisis peritoneal o, en el mejor de los casos, trasplante renal.


El objetivo primordial de estas terapias es preservar la vida y mejorar la calidad de vida del paciente. Por lo tanto, si no tenemos un adecuado acceso a estos tipos de tratamientos, afectamos directamente tanto la calidad como la supervivencia del paciente.



¿Qué papel juegan las autoridades gubernamentales y los proveedores de servicios de salud en la gestión de estas deudas y la provisión de recursos necesarios para UNAERC?


Ese es el tema fundamental a nivel gubernamental, obviamente, es crucial mejorar el mecanismo para otorgar el presupuesto de manera oportuna y conforme al crecimiento en la demanda de pacientes, ¿cierto?


No podemos esperar que el presupuesto sea el mismo durante muchos años. La demanda aumenta año tras año y debe ajustarse, al igual que en el caso de los proveedores, donde la programación de los insumos es importante. Lamentablemente, recibimos la noticia del desabastecimiento solo 24 horas antes de que ya no nos abastecieran del producto. Esto fue realmente lamentable, ya que si se hubiera previsto con más tiempo, podríamos haber tomado medidas para evitar la crisis que estamos enfrentando ahora.



¿Qué acciones se deberían de tomar para mejorar la gestión financiera y evitar futuras crisis similares?


Hasta este momento la UNAERC, debo decirlo, es la única institución a nivel nacional que ofrece terapias crónicas para los pacientes que requieren hemodiálisis o diálisis peritoneal, a nivel de salud pública.


Por lo tanto, es la que recibe toda esta carga de pacientes. El crecimiento de pacientes es exponencial, año con año tenemos una mayor cantidad de pacientes. En el año 2023 recibimos a 2.980 pacientes nuevos.


Sin embargo, hay situaciones que todavía no hemos establecido. Por ejemplo, nos hace falta tener un estudio a nivel nacional de cuál es realmente la situación de la enfermedad renal crónica en nuestro país.


Estimamos que probablemente debamos tener cerca de 25.000 pacientes en diálisis. Por ejemplo, actualmente entre salud pública y seguro social hay alrededor de 11.000 pacientes que necesitan mayor cobertura.


Pero desconocemos realmente qué impacto tiene la enfermedad renal crónica a nivel nacional. Una vez conociendo el problema, definir las estrategias para abordar este problema. Y estas estrategias tienen que ir muy de la mano con el Ministerio de Salud Pública.


Algo importantísimo es que a finales del año 2022 se creó el Programa Nacional de Salud Renal, que es un programa puramente normativo, pero que es una directriz propia del Ministerio de Salud para generar las políticas que nos lleven a abordar la enfermedad renal crónica de una forma más clara y objetiva.


Por lo tanto, el tema de generar estrategias, de generar planes de acción, nos va a permitir conocer de antemano cuál es realmente el presupuesto y hacia dónde debemos dirigir ese presupuesto. Y con eso estoy seguro de que definitivamente vamos a evitar que surjan más crisis como las que tenemos. Y lo que es más importante, hasta este momento no existe un plan concreto en el tema de prevención de la enfermedad renal. Y ya estamos trabajando en eso. Ya se está trabajando en eso, esfuerzos aislados, de instituciones como una UNAERC, hospital San Juan de Dios, hospital Roosevelt.


Ya se ve unificado por el tema del Programa Nacional. Aparte de eso, recientemente se firmó una carta de compromiso, por así decirlo, una carta de intención, la cual fue avalada como testigo de honor por parte del ministro y es la alianza Agua Guatemala por la Salud Renal que precisamente busca fomentar el tema de la prevención de la enfermedad renal.


Considero que el año 2024 va a ser clave para la generación de todas estas estructuras, por así decirlo, que le van a dar el fundamento para las acciones reales en cuanto al abordaje de la enfermedad.



 
 
 

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